Integrantes del grupo

Asun Ardanaz.

Llegó por casualidad. Bueno, más que por casualidad, llegó porque ama al teatro de una forma muy parecida a nosotrxs. Empezó en talleres diversos y decidió montar un grupo tras ellos. Así nació Bubulú, grupo del que formó parte durante mucho tiempo, kilómetros y pelucas. Y, gracias a su enorme generosidad, se prestó a acompañarnos para hacer una sustitución. Y lo que ocurrió es que se quedó ya para siempre, como una más del grupo. 

Asun, tocada de una fortaleza tremenda, animosa, incansable alma revolandera, es una más de lxs inciertxs desde que se vistió de hada para ayudarnos a salvar a mamá. ¡Que sea por muchos años!



Cristina Nagore.

Rodeada de teatrerxs poco podía hacer para resistirse a subir a escena. Se apuntó a la Escuela Navarra de teatro para jugar a hacer teatro y resultó que dejó de jugar y empezó a hacer teatro. Continuó formándose en talleres de improvisación y movimiento y perfiló el papel de la indigente Justina tan indefensa e inocente como cruel tras pasar por un curso de monólogos.

Curiosamente en escena ha representado a una directora de cine, a una hermana mayor y a una hermana de director como si en una espiral que conjugase tan sólo dos términos se encontrase inmersa. Ahora, en el último montaje ("Hay que salvar a mamá") es una auténtica bruja...



Leyre Etayo.

Se ha lanzado sin pensárselo dos veces a acompañarnos por los escenarios en cuanto le hemos planteado la posibilidad de integrar el grupo. Vieja conocida de la ENT que también vistió su nariz de rojo brillante para investigar en su niña interior.

¿Creéis en las hadas? sería la pregunta que oiríamos al pensar en su último personaje. Pues creed en ellas, sí, porque las hadas tienen magia y pueden ayudar a encontrar a mamá...




Ventura Ruiz.

Su hija le enseñó a contar cuentos. Y así empezó a mostrar sus historias en público convirtiéndose en cuentacuentos. Luego llegó el teatro. Ganas de interpretar y de escribir. 

Su primer guión lo seleccionó el teatro Gayarre ("Las infantas del geriátrico") y su segundo texto, "Hermanas", lo representó junto con su propio grupo que le hizo el mejor de los regalos: confiar en ella. Su tercer guión (¡A por churros!) ha sido premiado nuevamente por el Gayarre. Ahora vuelve a ofrecer al grupo un nuevo guión que llevar a escena: "Hay que salvar a mamá".

Empezó tomándose todos los martinis que le servía Willy. Continuó tirando a su padre a las vías del tren, se entristeció porque no llegó a ser lo que sus padres esperaban que fuera y se dio a la bebida en lo más crudo del crudo invierno pero ahora es una heroína infantil que saldrá de noche a rescatar a su madre de ogros, brujas y hombres de cerebro negro...